martes 8 abril 2008
CUENTO finalista del concurso NAVELINA DE CUENTOS INFANTILES convocado por DirectNaranjas.com
Por Navelino, martes 8 abril 2008 a las 23:42 :: Concursos
¡GRACIAS ABUELO!
Hola soy Jorge y soy un niño ciego, tengo 9 años y lo que más me gusta hacer es estar con mis amigos, ellos no son ciegos y me ayudan en cuanto pueden. Ellos no son los únicos que me han ayudado en mi vida para que pudiera hacerla más normal, Mis padres, familia y ….… ¡las naranjas! Os voy a contar una historia que hizo que las naranjas también me pudieran ayudar en mi vida. Ese día me recogió mi abuelo del colegio y me dijo que tenía una sorpresa muy grande para mí. ¿Qué sería? Quizás fuera un balón para jugar con él, ó tal vez fuera un estuche con pinturas para pintar la alegría que sentía dentro cuando todas esas personas me ayudaban día a día. Pero ninguna de esas cosas resultó ser el regalo que mi abuelo me había dicho. Al llegar a casa me dijo que era y me quedé muy asombrado : ¿una caja de naranjas? Si pues eso era exactamente lo que me dijo mi abuelo, yo comía todos los días por lo menos una naranja puesto que mi médico me había dicho que eran muy buenas. Pero nunca me había preguntado cómo eran las naranjas, como no las veía…, sabía que nunca podía saber cómo eran, ó tal vez sí. … Cogí una de la caja pero eso no me ayudaba para saber cómo era, pero en ese momento sentí como si cogiera una pelota de beisbol. Me sentía un jugador de los Yankee`s un equipo de beisbol que no se paraba de mencionar en mi colegio. Sentí como si todo el poder estuviera en mis manos y entonces descubrí como eran por fuera las naranjas . Mi abuelo me dijo que esa no era la única sorpresa si no que también me dijo que como dentro de dos días iba a ser Semana Santa , la íbamos a pasar en una finca que èl tenía en Valencia . ¡Qué bien me lo iba a pasar allí ! En la finca de mi abuelo había de todo : animales de todo tipo (caballos , ovejas , perros…) también había plantado un huerto con tomates , cebollas, lechugas , árboles frutales naranjos, limoneros…y otras muchas cosas. Estaba seguro de que allí me lo pasaría genial y además en el pueblo había muchos niños y niñas para jugar con ellos. El último verano que pasé allí entre mi abuelo y yo hicimos el huerto y además nació un nuevo caballo (el que es ahora mi preferido) se llama Sultán y el abuelo dice que es precioso, marrón con manchas blancas y corre como ningún otro caballo, así es como dice mi abuelo . Ese día nos levantamos muy temprano porque papá decía que igual cogíamos atasco y mamá decía que si llegábamos tarde, los restaurantes para parar a tomar algo estarían abarrotados. El caso es que cogimos las maleta y salimos de nuestra querida casa de Madrid para ir a Valencia . Cuando llegamos era mediodía y el abuelo nos recibió con una gran alegría. Al deshacer las maleta entre todos , mi abuelo me dijo que si después de comer le podía ayudar en un trabajillo, yo acepte sin dudarlo. ¿De qué se trataría? Igual tenía que montar a Sultán para prepararle para alguna carrera puesto que yo nunca lo había montado porque mis padres repetían una y otra vez : “Jorge, tú no puedes montar a Sultán porque todavía eres pequeño y como eres ciego eso te impide ver si te vas a caer y podría ser muy peligroso “ Igual habían cambiado de opinión y ya les parecía mayor . Pero eso no era lo que me pedía el abuelo si no que le ayudara a recoger las naranjas de los árboles. Como ya había accedido no había vuelta atrás y tenía que ayudarle. El abuelo me dijo que antes tenía que llamar a un exterminador o algo así puesto que había dicho que había una plaga de ratones en la buhardilla . Al principio yo no sabía ir al campo de naranjas pero empecé a oler a algo, no sabía a qué pero al final comprendí a que olía . a naranjas . Seguí el olor hasta que oí la voz de mi abuelo, eso quería decir que había llegado al campo de naranjas sin ningún problema . Esta vez las naranjas me habían ayudado a agudizar mi olfato y desde entonces mi olfato fue infalible . Mi abuelo me dijo que le tenía que ayudar cuanto antes puesto que tenía muchos pedidos de naranjas, entonces los dos nos pusimos manos a la obra . Tardamos mucho, puesto que al hacer tanto calor había que hacer más esfuerzo, tras haber llenado todos los sacos, cogimos un par de naranjas y nos fuimos a la cocina a hacer unos zumos . Estaban buenísimos al probarlos , sentí un frescor por mi cuerpo que me quitò la sed. Notaba como si por mi garganta corriera el mas delicioso de los refrescos que he probado en mi vida, una sensación única . Mi cuerpo se llenò de alegría y mi gusto se convirtió en mas desarrollado , màs que el de toda mi familia y mis amigos colegio . Como ya era tarde y no tenía mucha hambre me fui a mi habitación directamente a dormir . Esa noche había ruidos por toda la casa y se me taponaron los oídos por completo . No me conseguía dormir puesto que estaba muy molesto . Así que decidí ir a tomar un vaso de agua y a comer un poco porque estaba empezando a tener hambre . Cuando baje a la cocina y bebí el vaso de agua abrí la nevera y eche un vistazo a que había para comer . Solo había naranjas, nada más así que pensé en volver a repetir en hacerme aquel zumo de merienda tan bueno . Pero esta vez mi abuelo no exprimiría la naranja la tendría que exprimir yo mismo . Busque durante un rato el exprimidor y al final estaba en la encimera, lo cogí y partí la naranja por la mitad la puse encima del exprimidor y el sonido de la naranja al caer el liquido en el vaso era maravilloso . Sentía como si las cataratas del Niágara estuvieran delante de mí, era como si me encontrara en Nueva York pero en verdad estaba situado en la casa de mi abuelo en Valencia y mi oído se destaponó. Ahora puedo escuchar hasta a mi amigo Angel que habla bajísimo. La verdad es que aunque no pueda ver, las naranjas me han servido para agudizar mis cinco sentidos y para que cada vez que me coma una me traiga muchos recuerdos, al abuelo Pepe, a Sultán, la casa de Valencia, el placer de saborear la naturaleza y muchas mas cosas,…………………… Jorge
Autora: Blanca Castelló Martínez.
Hola soy Jorge y soy un niño ciego, tengo 9 años y lo que más me gusta hacer es estar con mis amigos, ellos no son ciegos y me ayudan en cuanto pueden. Ellos no son los únicos que me han ayudado en mi vida para que pudiera hacerla más normal, Mis padres, familia y ….… ¡las naranjas! Os voy a contar una historia que hizo que las naranjas también me pudieran ayudar en mi vida. Ese día me recogió mi abuelo del colegio y me dijo que tenía una sorpresa muy grande para mí. ¿Qué sería? Quizás fuera un balón para jugar con él, ó tal vez fuera un estuche con pinturas para pintar la alegría que sentía dentro cuando todas esas personas me ayudaban día a día. Pero ninguna de esas cosas resultó ser el regalo que mi abuelo me había dicho. Al llegar a casa me dijo que era y me quedé muy asombrado : ¿una caja de naranjas? Si pues eso era exactamente lo que me dijo mi abuelo, yo comía todos los días por lo menos una naranja puesto que mi médico me había dicho que eran muy buenas. Pero nunca me había preguntado cómo eran las naranjas, como no las veía…, sabía que nunca podía saber cómo eran, ó tal vez sí. … Cogí una de la caja pero eso no me ayudaba para saber cómo era, pero en ese momento sentí como si cogiera una pelota de beisbol. Me sentía un jugador de los Yankee`s un equipo de beisbol que no se paraba de mencionar en mi colegio. Sentí como si todo el poder estuviera en mis manos y entonces descubrí como eran por fuera las naranjas . Mi abuelo me dijo que esa no era la única sorpresa si no que también me dijo que como dentro de dos días iba a ser Semana Santa , la íbamos a pasar en una finca que èl tenía en Valencia . ¡Qué bien me lo iba a pasar allí ! En la finca de mi abuelo había de todo : animales de todo tipo (caballos , ovejas , perros…) también había plantado un huerto con tomates , cebollas, lechugas , árboles frutales naranjos, limoneros…y otras muchas cosas. Estaba seguro de que allí me lo pasaría genial y además en el pueblo había muchos niños y niñas para jugar con ellos. El último verano que pasé allí entre mi abuelo y yo hicimos el huerto y además nació un nuevo caballo (el que es ahora mi preferido) se llama Sultán y el abuelo dice que es precioso, marrón con manchas blancas y corre como ningún otro caballo, así es como dice mi abuelo . Ese día nos levantamos muy temprano porque papá decía que igual cogíamos atasco y mamá decía que si llegábamos tarde, los restaurantes para parar a tomar algo estarían abarrotados. El caso es que cogimos las maleta y salimos de nuestra querida casa de Madrid para ir a Valencia . Cuando llegamos era mediodía y el abuelo nos recibió con una gran alegría. Al deshacer las maleta entre todos , mi abuelo me dijo que si después de comer le podía ayudar en un trabajillo, yo acepte sin dudarlo. ¿De qué se trataría? Igual tenía que montar a Sultán para prepararle para alguna carrera puesto que yo nunca lo había montado porque mis padres repetían una y otra vez : “Jorge, tú no puedes montar a Sultán porque todavía eres pequeño y como eres ciego eso te impide ver si te vas a caer y podría ser muy peligroso “ Igual habían cambiado de opinión y ya les parecía mayor . Pero eso no era lo que me pedía el abuelo si no que le ayudara a recoger las naranjas de los árboles. Como ya había accedido no había vuelta atrás y tenía que ayudarle. El abuelo me dijo que antes tenía que llamar a un exterminador o algo así puesto que había dicho que había una plaga de ratones en la buhardilla . Al principio yo no sabía ir al campo de naranjas pero empecé a oler a algo, no sabía a qué pero al final comprendí a que olía . a naranjas . Seguí el olor hasta que oí la voz de mi abuelo, eso quería decir que había llegado al campo de naranjas sin ningún problema . Esta vez las naranjas me habían ayudado a agudizar mi olfato y desde entonces mi olfato fue infalible . Mi abuelo me dijo que le tenía que ayudar cuanto antes puesto que tenía muchos pedidos de naranjas, entonces los dos nos pusimos manos a la obra . Tardamos mucho, puesto que al hacer tanto calor había que hacer más esfuerzo, tras haber llenado todos los sacos, cogimos un par de naranjas y nos fuimos a la cocina a hacer unos zumos . Estaban buenísimos al probarlos , sentí un frescor por mi cuerpo que me quitò la sed. Notaba como si por mi garganta corriera el mas delicioso de los refrescos que he probado en mi vida, una sensación única . Mi cuerpo se llenò de alegría y mi gusto se convirtió en mas desarrollado , màs que el de toda mi familia y mis amigos colegio . Como ya era tarde y no tenía mucha hambre me fui a mi habitación directamente a dormir . Esa noche había ruidos por toda la casa y se me taponaron los oídos por completo . No me conseguía dormir puesto que estaba muy molesto . Así que decidí ir a tomar un vaso de agua y a comer un poco porque estaba empezando a tener hambre . Cuando baje a la cocina y bebí el vaso de agua abrí la nevera y eche un vistazo a que había para comer . Solo había naranjas, nada más así que pensé en volver a repetir en hacerme aquel zumo de merienda tan bueno . Pero esta vez mi abuelo no exprimiría la naranja la tendría que exprimir yo mismo . Busque durante un rato el exprimidor y al final estaba en la encimera, lo cogí y partí la naranja por la mitad la puse encima del exprimidor y el sonido de la naranja al caer el liquido en el vaso era maravilloso . Sentía como si las cataratas del Niágara estuvieran delante de mí, era como si me encontrara en Nueva York pero en verdad estaba situado en la casa de mi abuelo en Valencia y mi oído se destaponó. Ahora puedo escuchar hasta a mi amigo Angel que habla bajísimo. La verdad es que aunque no pueda ver, las naranjas me han servido para agudizar mis cinco sentidos y para que cada vez que me coma una me traiga muchos recuerdos, al abuelo Pepe, a Sultán, la casa de Valencia, el placer de saborear la naturaleza y muchas mas cosas,…………………… Jorge
Autora: Blanca Castelló Martínez.



